Más del 54% de empresas sufren caídas en ventas y pagos
Un pequeño grupo de empresas sigue manteniendo exportaciones, pero hay que decir que muchas veces estas ventas responden más a la necesidad de sobrevivir do que a un modelo de negocio rentable. Actualmente, solo alrededor de 22 fábricas en nuestro país, entre aserraderos y fabricantes de paneles, logran sostener exportaciones significativas.
La logística juega un papel clave. El aumento en los precios de los combustibles impacta directamente en los costos y afecta la competitividad, sobre todo en las regiones más alejadas de los centros de consumo. En este contexto, iniciativas como el desarrollo del puerto de Posadas intentan mejorar la logística, pero aún les queda un camino por recorrer para dar resultados.
Capacidad instalada y potencial sin aprovechar
A pesar de los desafíos, el sector tiene características estructurales favorables. Argentina cuenta con más de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una capacidad productiva que podría satisfacer ampliamente el mercado de la construcción.
Sin embargo, esa potencialidad no se refleja en un aumento de la actividad. La participación de la madera en el sector de la construcción sigue siendo muy baja, lo que indica que hay un amplio margen de crecimiento que en este momento no se está concretando debido a la falta de demanda y condiciones propicias.
Daniel Vier, secretario general de FAIMA y presidente de la Cámara Argentina de la Madera (CADAMDA), mencionó que “la cadena productiva es amplia y abarca cientos de aserraderos y fábricas distribuidas por todo el país”.
Obstáculos estructurales
Los problemas no son solo cíclicos, sino que también hay desafíos estructurales que limitan el crecimiento. Entre los más destacados se encuentra la baja demanda, que frena las inversiones, y los altos costos financieros para adquirir maquinaria moderna o avanzar en procesos de industrialización.
Como bien dijo Vier: “hay capacidad para escalar rápidamente, pero eso depende de que surja una demanda sostenida y de condiciones que acompañen la inversión”. Otros factores críticos son la falta de estandarización en varios segmentos, la carencia de mano de obra calificada y dificultades logísticas.
Además, la heterogeneidad normativa es otro inconveniente. Las diferencias entre regulaciones municipales suelen generar trabas que demoran proyectos de construcción en madera.
Avances y desafíos pendientes
Los últimos años han traído ciertos avances en términos de industrialización, calidad de los productos y profesionalización. También hemos visto un aumento en la incorporación de tecnologías y sistemas modernos de construcción.
Sin embargo, como mencionó Vier, aunque hay un mayor conocimiento técnico y mejoras en los procesos productivos, persisten desafíos importantes. Entre ellos, se encuentra la necesidad de estandarizar procesos a gran escala y fortalecer la capacitación técnica.
La percepción cultural también es clave. En algunos círculos, la madera sigue asociándose a productos de menor calidad, una visión que no refleja el desarrollo actual de la industria.
Empleo, financiamiento y tensión financiera
La cadena foresto-industrial tiene un gran impacto en el empleo regional. Desde la producción de madera hasta la construcción, este sector abarca múltiples etapas.
El deterioro de la actividad se ha hecho muy visible en el empleo. El 22,2% de las empresas reportaron caídas en la plantilla laboral, con recortes de turnos y suspensiones. Por otro lado, solo el 19,4% proyecta incorporar personal en el próximo año, frente a un 26% que anticipa recortes.
Las dificultades financieras también aumentan. Casi la mitad de las empresas enfrenta problemas para cumplir con alguna de sus obligaciones. Esto resulta en mayores costos financieros y la necesidad de endeudarse a corto plazo.
Potencial y efecto multiplicador
El potencial de crecimiento del sector es significativo. Con un desarrollo adecuado, se podrían crear miles de puestos de trabajo y ayudar a reducir el déficit habitacional en el país.
Vier apuntó que “la construcción con madera podría sumar hasta 50.000 viviendas anuales adicionales, dado lo rápido que se pueden construir con estos sistemas”. Y hay capacidad ociosa que puede activarse rápidamente si mejora la demanda, lo que permitiría una recuperación más rápida si las condiciones macroeconómicas cambian.
Importaciones y competitividad
Las importaciones tienen un impacto considerable, especialmente en productos de tecnología avanzada y maquinaria que no se fabrican localmente. Esto obliga al sector a buscar mayor valor agregado para disminuir la dependencia de insumos importados y mejorar la competitividad general.
Además, el cambio en el contexto macroeconómico y la mayor apertura comercial son un factor de presión para los productores locales, que deben competir con bienes importados mientras la demanda sigue aún débil.
Qué necesita el sector
Para revertir la situación, el sector propone una serie de medidas. Se necesita un marco normativo claro y homogéneo, además de incentivos fiscales y líneas de crédito para fomentar la inversión.
Es fundamental también fortalecer la capacitación técnica y promover el uso de la madera en construcciones, tanto desde el sector privado como desde políticas públicas.
El impulso de proyectos de vivienda con madera puede ser uno de los motores clave para reactivar la actividad. Además, es crucial mejorar la logística y bajar costos estructurales.
A medida que la crisis se prolonga, el sector foresto-industrial enfrenta el desafío de mantener su estructura productiva, a la espera de condiciones que le permitan aprovechar todo su potencial. Como bien dijo Vier, “el desarrollo de la construcción con madera puede convertirse en un eje estratégico, pero requiere demanda, financiamiento y reglas claras para consolidarse”.